María Fernanda Amado, Directora de RRHH, Legales y Compliance de Nestlé Argentina, Uruguay y Paraguay, comparte cómo la compañía integra la diversidad, la equidad y la inclusión en su cultura, sus procesos de talento y su modelo de liderazgo.
En un contexto donde la inclusión dejó de ser una declaración institucional para convertirse en una condición estratégica de las organizaciones, Nestlé viene trabajando una agenda de diversidad, equidad e inclusión integrada a su cultura, a sus prácticas de gestión y a su forma de liderar.
Para la compañía, la diversidad, la equidad y la inclusión forman parte de su propósito y de sus valores, basados en el respeto por las personas, por la diversidad y por el futuro. Sin embargo, su enfoque no se limita a una intención discursiva: la mirada DEI se incorpora de manera transversal en la estrategia de negocio, en los procesos internos y en la experiencia cotidiana de sus colaboradores.
La agenda se estructura sobre cinco pilares clave: balance de género, diversidad cultural, personas con discapacidad, comunidad LGBTQI+ y generaciones. Este modelo cuenta con el involucramiento activo de la alta dirección, a través de un comité estratégico integrado por miembros del Comité de Dirección, y con una red de embajadores que impulsa la agenda en toda la organización.
Una estrategia que atraviesa la experiencia del colaborador
Uno de los focos principales de Nestlé es fortalecer la inclusión de personas con discapacidad mediante un abordaje integral que combina procesos, cultura y liderazgo. En ese camino, la compañía desarrolló una base de talento propia, rediseñó procesos de selección para hacerlos más inclusivos y trabaja junto a especialistas para adaptar puestos y acompañar los ingresos.
Además, realiza instancias de sensibilización con los equipos y seguimiento durante los primeros meses, con el objetivo de asegurar una integración efectiva. Esta mirada se complementa con iniciativas como Nestlé Integra, orientada a fortalecer la empleabilidad de personas con discapacidad a través de formación, experiencias laborales y generación de oportunidades concretas.
En materia de equidad de género, la compañía continúa revisando sus procesos clave para garantizar igualdad de oportunidades. Entre sus prácticas se incluyen revisiones periódicas de equidad salarial, la incorporación de al menos una mujer en las ternas finales de selección y programas específicos para desarrollar talento femenino, especialmente en áreas donde históricamente ha estado subrepresentado.
La inclusión también se expresa en políticas y beneficios que acompañan distintas realidades personales y familiares. En ese sentido, Nestlé impulsa políticas de cuidado parental, programas de bienestar integral, esquemas de trabajo flexible y espacios de apoyo emocional y profesional.
Liderazgo inclusivo y seguridad psicológica
Para Nestlé, la inclusión se construye en la experiencia cotidiana de las personas. Esto implica generar entornos donde los colaboradores puedan ser ellos mismos, expresar ideas, levantar la mano y participar sin miedo a ser juzgados.
Por eso, la compañía pone un fuerte foco en desarrollar una cultura basada en la seguridad psicológica, donde las distintas perspectivas no solo sean aceptadas, sino valoradas como fuente de aprendizaje, innovación y mejores decisiones.
En este proceso, el rol de los líderes resulta central. La organización trabaja en el desarrollo de un liderazgo inclusivo, consistente y cercano, capaz de habilitar conversaciones, reconocer sesgos, fomentar la escucha activa y crear equipos donde todas las voces puedan ser escuchadas.
Esta mirada también se integra en los procesos de gestión y reconocimiento, donde se valoran no solo los resultados, sino también la forma en que se alcanzan, promoviendo comportamientos alineados con una cultura de respeto, apertura y colaboración.
“La inclusión no es una agenda paralela, sino una condición necesaria para construir organizaciones más ágiles, innovadoras y preparadas para el futuro.”
Inclusión, bienestar e innovación
La compañía entiende la inclusión como un habilitador de resultados sostenibles, con impacto directo en las personas, la innovación y el negocio.
Una cultura inclusiva fortalece el bienestar porque genera entornos de confianza y pertenencia. Cuando las personas se sienten valoradas y respetadas, el compromiso crece de manera genuina y se profundiza la conexión con la organización.
Ese mismo contexto potencia la innovación. La diversidad aporta miradas distintas, pero es la inclusión la que permite que esas perspectivas se integren y se transformen en ideas concretas. Equipos diversos, trabajando en entornos de confianza, están mejor preparados para desafiar el statu quo, tomar mejores decisiones y encontrar soluciones creativas frente a los desafíos del negocio.
Para Nestlé, este impacto también se traduce en desempeño: equipos comprometidos, colaborativos e inclusivos muestran mayor capacidad de adaptación frente a contextos cambiantes y contribuyen al crecimiento sostenible de la compañía.
El futuro de la inclusión corporativa
Desde la mirada de Nestlé, la inclusión deja de ser una iniciativa aislada cuando pasa a formar parte de la agenda del negocio. No se trata de una acción accesoria, sino de una condición necesaria para acompañar la evolución de las personas, las organizaciones y la sociedad.
Las empresas reflejan cada vez más la diversidad del entorno en el que operan. Eso exige revisar prácticas, políticas y formas de trabajo que durante mucho tiempo fueron consideradas válidas, pero que hoy necesitan adaptarse a nuevas realidades.
En esa línea, avanzar en inclusión implica tomar decisiones concretas: desarrollar políticas de apoyo parental más amplias, generar guías de acompañamiento ante situaciones de violencia doméstica y avanzar en marcos que acompañen procesos como la transición de género.
La inclusión, para Nestlé, no es un destino final, sino un proceso de evolución constante. Las organizaciones que logren sostener esa

