Garantizar la perspectiva de género en salud: por Emilia Caro

Garantizar la perspectiva de género en salud: el pilar indispensable para una atención equitativa y de calidad

Por María Emilia Caro, Directora Ejecutiva de Fundación GEDYT y Presidente de Women in Global Health Argentina.

Las últimas décadas han sido testigo de un cambio significativo en la composición de la fuerza laboral en el ecosistema sanitario, impulsado en gran medida por la feminización de la medicina. En Argentina, el 70% del personal sanitario está conformado por mujeres y, sin embargo, menos del 25% de ellas alcanza puestos de liderazgo. ¿Cómo es posible que, a pesar de un crecimiento sostenido de nuestra participación en el ámbito de la salud, las desigualdades persistan?
Los prejuicios relacionados con el género siguen siendo grandes barreras para la proyección profesional de las trabajadoras sanitarias. En un último relevamiento sobre la brecha de género en salud realizado por Fundación GEDYT con el aval de Women in Global Health, con enfoque en la gastroenterología, encontramos datos alarmantes: un 49,3% de las profesionales encuestadas ha enfrentado situaciones de discriminación basadas en el género versus un 3% en el caso de los hombres. Como ejemplo de ello, el 50,7% aseguró haber sido objeto de preguntas referidas a la maternidad, mientras que el 19,9% de los hombres ha experimentado esta situación.

La brecha se profundiza cuando ponemos la lupa sobre el acceso a los puestos de liderazgo. Entre quienes respondieron afirmativamente ocupar cargos directivos o jefaturas, el 61,8% son hombres, número que desciende a 38,2% en el caso de las mujeres. Estos resultados dejan al descubierto una doble brecha: las trabajadoras de la salud no sólo enfrentan una distribución desigual de las especialidades médicas y acceso a posiciones de decisión, sino que también ganan menos. Frente a un puesto de características similares, los hombres llegan a percibir hasta tres veces más salario.

Comprender los desafíos a los que se enfrentan las mujeres en el sector de la salud en general, y en la gastroenterología en particular, es una tarea urgente y necesaria para una toma de decisiones más informada en pos de un sistema de salud más eficiente. La incorporación de una perspectiva de género no se trata únicamente de justicia. La pluralidad de voces, miradas y puntos de vista que puede aportar la participación equitativa de quienes conforman un porcentaje mayoritario de la fuerza laboral, enriquecerá el sector a la vez que contribuirá a la creación de un sistema de salud más equitativo y de mejor calidad.
No solo tengo la profunda convicción de que la incorporación de la mujer en espacios de decisión fortalecerá el modelo sanitario actual con un impacto directo en el bienestar de las personas a quienes servimos, sino que contamos con datos y experiencias que lo respaldan.

Sin embargo, este progreso no puede lograrse de manera aislada. Requiere un compromiso colectivo, un esfuerzo conjunto de instituciones médicas, profesionales de la salud, la industria, la sociedad en su conjunto y los gobiernos.

Recordemos siempre que la igualdad de oportunidades es un derecho, pero también una fuente inagotable de enriquecimiento y transformación para nuestro sector y, en última instancia, para la sociedad en su totalidad. Sigamos trabajando juntos para hacer de esta visión una realidad tangible. Nuestro futuro depende de ello.

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