Isela Costantini, CEO de Grupo Financiero ST

“Aún hay una mirada crítica
Sobre el liderazgo femenino”

Mi test vocacional dio Ingeniería, Administración y Comunicación. Ante la amplitud de ese abanico, la profesora me dijo que cualquier cosa que estudiara me iba a ir bien.
Para mi desarrollo fueron claves mi curiosidad, buscar siempre desafíos y querer aprender más. No conformarme nunca sólo con hacer lo mínimo necesario.
Variados obstáculos debí superar a lo largo de mi carrera. Desde el preconcepto hacia mi edad – era muy joven para muchos de los roles que ocupé-, hasta el provenir de un país emergente –para el desarrollo de productos globales esperaban más un norteamericano o un europeo–, y el hecho de ser mujer – en algunos momentos, los hombres se ponían incómodos al compartir espacios con mujeres y jóvenes-.

En realidad todavía hay hombres que no terminan de percibir el valor de la diversidad. Un ejemplo es la maternidad en las mujeres: cuando la mujer tiene que comunicar un embarazo a su líder aún le genera mucha preocupación e inseguridad (tanto a ella como a los líderes hombres), por el temor de que la maternidad puede perjudicarla de alguna forma en el plano laboral. La otra brecha, la salarial, sigue existiendo, por supuesto, incluso debido a la mayor antigüedad de los hombres en los puestos que las mujeres comienzan a ocupar.

Ante las nuevas tecnologías el desafío es el mismo que el de los hombres: es más generacional que de género, y torna imprescindible la capacitación para estar preparados para las nuevas tecnologías que se están incorporando. El teletrabajo trae consigo una mayor flexibilidad para que podamos equilibrar mejor los múltiples roles simultáneos que genera el desafío de atender el hogar, una responsabilidad que sigue siendo delegada a las mujeres.
Sobre el liderazgo femenino, considero que aún hay una evaluación crítica sobre la capacidad de la mujer para estar ocupando estos puestos. Y la mujer siente que tiene una doble observación, por ser mujer y por el trabajo en sí. Hay actividades en las que aún prevalecen los estereotipos y perduran sesgos sobre qué lugares pueden ocupar las mujeres.

Espero que mi huella sea haber dejado empresas sustentables financieramente, que aporten a una sociedad y a un mundo mejor, inclusivas, con equipos preparados para lo que se viene, con un liderazgo más humano, que genere equipos motivados y comprometidos, y un lugar en el cual la gente quiera trabajar y desarrollarse.

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