Mientras gran parte del mundo corporativo sigue obsesionado con atraer talento joven, una nueva pregunta comienza a incomodar a las organizaciones más inteligentes: ¿qué está pasando con las generaciones que el sistema está dejando atrás?
Durante años, las empresas aprendieron a hablar de innovación, inteligencia artificial, transformación digital y liderazgo ágil. Sin embargo, en medio de esa aceleración permanente, comenzó a emerger un fenómeno mucho más silencioso y profundo: el agotamiento humano corporativo.
Mujeres líderes desplazadas por culturas obsesionadas con la juventud. Profesionales senior invisibilizados por narrativas que glorifican únicamente lo nuevo. Generaciones intermedias sosteniendo estructuras cada vez más demandantes. Jóvenes que ingresan a un mercado laboral donde incluso el derecho a aprender comienza a desaparecer.
La conversación cambió.
El problema ya no es solamente atraer talento. El problema es qué tipo de humanidad están construyendo las organizaciones.
Cómo construir el futuro del trabajo sin expulsar generaciones en el camino?

