A través de un test genético hecho en un laboratorio especializado se pueden detectar intolerancias como la del gluten o la lactosa e identificar enfermedades poco frecuentes para arribar a un diagnóstico temprano.

El doctor en biología celular y molecular de la UBA y director científico de Zoigen, Edgardo Salvatierra, indicó que «los estudios genéticos son específicos y significativos no sólo para diagnosticar patologías sino también para determinar variaciones dentro de lo normalidad pero que nos hacen diferentes».

«Un test genético puede predecir cómo, ante una misma alimentación, va a responder el cuerpo de cada uno; por ejemplo si va a poder captar mejor o peor una vitamina», continuó el profesor de Genética Molecular.

El profesional afirmó que «conociendo nuestra genética y modificando nuestros hábitos podemos obtener un resultado diferente».

«Las ganas irrefrenables de picotear algo a cada rato es genético; no es solo una cuestión cultural. Es una variante de un gen presente en algunas personas», ejemplificó.

Consultado sobre la importancia de la cuestión hereditaria, Salvatierra explicó que «es un mito esa creencia de ‘ahora me va a tocar a mí’. La mitad del genoma o ADN viene del padre y la otra mitad de la madre; cuando esa información genética se fusiona, genera un nuevo organismo con información combinada y luego hay genes que dominan sobre otros».

Y agregó que «esta combinación de factores genéticos junto el ambiente determinan el desarrollo o no de una afección. Y entre estos factores, la alimentación tiene un peso muy fuerte».

En Argentina, Zoigen realiza estos análisis que sumados a otras características clínicas podrían estimar mucho mejor qué factores o hábitos, como la alimentación pueden ser modificados para que se produzca un efecto de prevención y contribuyan a la correcta salud.


Mariela Blanco
Periodista