Kiki Faure, gerenta general en Urban Grupo de Comunicación

Informe especial Mujeres Líderes 2023, Prensa Económica.

Compartimos en la portada de esta semana con Kiki Faure.

“Hay que escuchar a las nuevas generaciones”

¿Qué te motivó a estudiar tu carrera/especialidad? ¿Cuáles fueron las claves para ascender y desarrollarte y cuáles fueron los obstáculos que debiste superar?

Desde muy chiquita me gusta contar historias. Arranqué escribiendo cuentos de amor anónimos y seguí con un programa de radio que emitía los domingos desde mi casa con mis primas. Allí, entrevistábamos mujeres con distintas historias de vida y algunas  veces convocábamos  invitadas famosas. Todo era ficticio, un juego, y así crecí, entre cuadernos y programas de radio.  

Si bien no estudié comunicación, mi primer trabajo fue en el área de prensa de Unilever y, a partir de allí, pude especializarme en distintos programas de comunicación institucional, management y, más adelante, liderazgo.

Distingo dos claves sobre las cuáles se fundó mi crecimiento profesional. La primera fue haber tenido la suerte de tener  “jefes mentores”, que además de enseñarme todo, confiaron en mí y me dieron autonomía para crear y para desarrollarme. La segunda fue la confianza ciega en los equipos; lo mismo que hicieron conmigo, pero del otro lado. Creo que la confianza mutua es un valor muy poderoso en todos aspectos de la vida,  porque saca lo mejor de las personas y ayuda a empoderar el proceso de crecimiento. 

Podría decir que la maternidad fue un obstáculo a superar, dado que tuve 4 hijos trabajando en URBAN y a veces la lista de exigencias puede ser enorme.  Pero no. Urban es una empresa fundada y liderada por mujeres y siempre encontré un aliado. Y entonces la maternidad se convirtió en un motor. Dejar a mis hijos la experiencia de una madre profesional que con esfuerzo logró un lugar valorado, a partir del cuál  pudo expresarse libremente y generar cambios positivos me llena de felicidad. 

¿Qué temas pendientes consideras que son los más importantes para lograr una verdadera equidad laboral?

En términos de género, muchos todavía. Empezaría por la concientización, por estimular más voces que cuenten sus historias e impulsen que el cambio siga ocurriendo.  

En nuestro trabajo como consultores tenemos la posibilidad de conocer de cerca la realidad y los planes de muchas organizaciones en temas de género y aún la brecha es grande. No son suficientes las posiciones cubiertas  por mujeres como así tampoco los cargos gerenciales. Así es que, según Gran Thornton, en Argentina solo el 35% de los puestos senior son ocupados por mujeres. 

No obstante, la gran mayoría de las empresas tienen el tema en su agenda de prioridades y dedican mucho tiempo y recursos para avanzar hacia un mejor lugar. Es importante seguir trabajando colaborativamente; las empresas con el Estado, las consultoras, el tercer sector y la sociedad. Y sobre todo escuchar lo que traen las nuevas generaciones, aprender de la gente más jóven y trabajar para ellos y quienes vienen atrás. Creo que las empresas tienen una gran oportunidad de hacer la diferencia.

¿Cómo visualizas el futuro de la mujer frente a las nuevas formas del trabajo y la irrupción de la llamada `revolución digital´? ¿Cómo deben prepararse para esta nueva Era?

Sin dudas, el avance de la tecnología es una gran oportunidad para las mujeres. Deja de lado el sesgo de la supuesta capacidad corporal que se necesita para algunos aspectos “duros” de la gestión. Con esta modalidad de comunicación, el intercambio es sólo de ideas. El desafío puede estar también en el ámbito académico, ya que las carreras y formaciones más tecnológicas suelen contar con mayor población de varones: según Cippec, aunque seis de cada diez universitarias en Argentina son mujeres, representan solo 25% del total de quienes estudian ingeniería y ciencias aplicadas, y el 15% de las inscripciones en la carrera de programación. 

Sería muy bueno trabajar en esa brecha, porque, hasta que no se empiecen a atacar los estereotipos, más mujeres se van a seguir quedando afuera de un mercado laboral cada vez más creciente . Como consecuencia, también nos vamos a ver afectados como sociedad porque necesitamos que las mujeres participen de esos espacios y que ayuden a crear esas herramientas para que sean verdaderamente inclusivas.

¿Se espera lo mismo de una líder mujer que de un hombre? ¿Existe un sesgo (positivo o negativo) de género?

No tengo dudas de que los sesgos todavía existen. Si un líder varón se muestra determinante, es asertivo, en cambio la mujer puede ser vista como mandona. Y como este ejemplo, hay varios.  También se siguen viendo estereotipos de líderes que encasillan a los empleados por su género y eso hace que a las mujeres les cueste más ser escuchadas, perjudicando su crecimiento. 

Mirado desde otra perspectiva, también percibo que hay una sororidad instintiva y las mujeres aprobamos con más facilidad a una líder mujer. Las apoyamos, empatizando con la idea de todo lo que le habrá costado llegar hasta ese lugar. 

¿Qué huella querrías dejar con tu trabajo? 

Las buenas relaciones, definitivamente. Las relaciones que se construyen desde el respeto, la valoración por el otro, el cuidado, la empatía y la confianza. Siempre digo en los equipos en los que trabajo, que “cuiden a sus líderes”, porque un buen líder siempre piensa en cuidarlos a ellos.

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