Por Ana Laura Baldissera

Licenciada en Psicología y Psicopedagogía.

Todismo en la infancia: conocé tu pasado para entender tu presente.

Conocer tu historia implica conocerte a vos mismo. Tú camino se construye día a día, y sos vos el artista que lo diseña y lo recorre. No hay escapatoria. Es conociendo tu pasado el modo de comprender tus miedos, tus formas de pensar y de ser.

Todismo es una palabra que ayuda a definir la teoría que estudia las relaciones. ¿Cuáles? La relación entre mente, cuerpo y emociones. Al uso que refiere esta teoría la define como una correspondencia o conexión entre algo o alguien, con una cosa o una persona, un pasado con un presente.

¿Para qué es necesario conocer nuestra infancia?
Siempre llevás a tu niño interior, ese niño que enfrenta las primeras vivencias que quedan registradas en cada lugar del cuerpo y de la mente. Pueden ser recuerdos borrosos, recuerdos accesibles o inaccesibles, pero ahí están para acompañarte toda la vida. Y cada vez que hagas algo que hacías de niño o niña, tendrás un déjà vu, una sensación de recordar: «Esto ya lo viví o ya lo sentí». Puede ser comer algo que te gustaba de chico o chica, hamacarte, ir a la plaza, bailar tu canción favorita, algún deporte. Pero no lo recordarás tal cual como lo viviste porque así funciona la mente. Nada se revive de manera exacta, siempre hay cambios.
El Todismo se hace presente en esta relación entre la infancia y la adultez. La persona es la misma, su esencia no cambia pero su pasado queda encarnado en su historia. Y muchas veces te vas a sorprender preguntándote «¿Por qué soy así?» o «¿Por qué reacciono así?». Para responderte esto, tendrás que tener en cuenta muchas variables a la vez. Pero lo más interesante de esta información es que podés cambiar, tenés la libertad y el poder de tu mente para hacerlo.

¿Cómo aprovechar el pasado para ser tu mejor versión y resolver situaciones traumáticas de tu infancia?
Así como de niño o niña te caíste muchas veces para aprender a caminar, ¿por qué tendría que ser diferente de grande? Caerse, levantarse y volverse a caer, así las veces que sea necesario, hasta alcanzar el objetivo. Eso es lo que aprendes en la infancia y esto es lo que sigue ocurriendo a lo largo de toda la existencia. Tener problemas, tener días malos, días buenos, días con grandes noticias donde el corazón parece explotar de alegría. Es necesario que ocurran todos estos momentos y no hay escapatoria. Recordá que lo que resiste, persiste. Aférrate a tu resiliencia y a sacarle provecho a situaciones desagradables. Todo pasa por algo y todo deja una enseñanza.
Anímate a caminar, podes mirar para atrás pero ya no podés retroceder. Podés mirarlo con otros ojos, desde otra perspectiva. Abrazá y agradecé tu pasado porque, gracias a todo lo bueno y malo que viviste, sos la persona de aquí y ahora con tus fortalezas y miedos.
A esto me refiero cuando hablo de conexión, todo se relaciona con todo, tu infancia con tu presente, tus elecciones actuales con tos llamados internos que te dicen que tenés ganas de salir a jugar. Cuando registrás que sos el dueño de tu camino y que lo construís todos los días, vas sintiendo el inmenso poder que tenés para elegir y el gran desafío que implica eso.
La vida está llena de experiencias, pensamientos y emociones que se relacionan, conocer esas relaciones y sus orígenes, nos permite entender el por qué y para qué de las cosas y de lo que nos sucede. Esta es la clave para accionar y encontrar el camino hacia aquello que deseamos concretar; para derrumbar las barreras que no nos permiten avanzar; para vencer los miedos que nos estancan y boicotean el cambio que estamos necesitando.

 

 

 

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